"La Catedral" San Mamés

San Mamés “La Catedral” del fútbol español

22 de enero de 2005, una fría noche de invierno a orillas del Nervión. A pesar del tiempo desapacible es noche de fútbol y en San Mamés no hay clima que amargue la fiesta. Se avecina un “derbi” apasionante, Osasuna y Athletic separados por dos puntos y luchando por los puestos europeos. Sale dominando el Athletic pero en el minuto 14 ocurre un suceso que nos anticipará que estamos ante una noche mágica. Pablo García coge un balón en el medio del campo y como si fuese una mezcla perfecta de Pelé y Maradona hace un espectacular caño y empieza a sortear rivales hasta ejecutar un espléndido disparo desde fuera del área que se cuela pegado a la cepa del poste (y para más inri con su pierna mala). Los aficionados de Osasuna se echaban las manos a cabeza, no podían creer lo que estaban viendo.

El espectáculo no hacía más que comenzar, tras la reanudación Osasuna golpeó 2 veces en 14 minutos. Un 0-3 que parecía sentenciar el partido. Pero nada más lejos de la realidad San Mames comenzó a rugir como un león herido y apareció Yeste para marcar 2 goles en 4 minutos. “La Catedral” no solo consiguió despertar a su equipo si no que lo llevó en volandas durante el resto del partido.

Pero faltaba lo mejor, el premio a la grandeza de un estadio que impone algo más que respeto a los rivales. Julen Guerrero, ídolo local y que pasaba por su peor momento futbolístico y había pasado a ser un jugador secundario, saltaba al terreno de juego en el minuto 81. La grada confiante en la remontada se vino abajo con el cambio y le dio un plus extra al equipo en los minutos finales. Como si de una película se tratase, el bueno de Julen marcó el gol de la victoria segundos antes de cumplirse el minuto 90.

San Mamés lo había conseguido, convirtió una fría noche de invierno en una velada cálida y apasionante.

Muchas tardes de gloria las vividas en el santuario bilbaíno. Cabe destacar entre todas ellas la del 29 de abril de 1984. El Athletic venia de hacer historia el año anterior al arrebatarle la Liga al Real Madrid en la última jornada. Fue un momento histórico ganar ese título pues llevaba desde 1956 sin ganar la liga. Pero la victoria final no se produjo en “La Catedral” y ahora tenían la oportunidad de revalidar el título delante de su gente. Por si era poco el componente emocional, su rival sería el eterno rival, la Real Sociedad.

El derbi vasco por excelencia iba a decidir una liga y ambos entrenadores salían con todo:

Athletic Club: Zubizarreta, De La Fuente, Goikoetxea, Liceranzu, Urquiaga, Urtubi, Sola, De Andrés, Argote, Noriega, Dani

Entrenador: Javier Clemente

Real Sociedad: Arconada, Larrañaga, Celayeta, Gajate, Górriz, Sagarzazu, Zamora, Zubillaga, Begiristain, López Ufarte, Uralde.

Entrenador: Alberto Ormaetxea

Expectación máxima en un San Mamés lleno hasta la bandera que esperaba impaciente a que Merino González hiciera sonar su silbato.

En el minuto 18 tras varios rechaces dentro del área, aparece un balón llovido del cielo que Liceranzu se encarga de llevar al fondo de la red. Era el 1-0 y la locura se desataba en la afición local. El juego era trabado por ambos conjuntos y la lesión de De La Fuente en el minuto 33 enfrió el partido. En el descanso la situación era ideal, el Athletic ganaba 1-0 y el Madrid empataba a 0 en el mítico Sarriá.

El comienzo de la segunda parte no fue el deseado por los pupilos de Clemente que estaban sufriendo por mantener su portería a 0. Hasta que en el minuto 68, Uralde batía a Zubi con un certero cabezazo. Era el 1-1. Pero lejos de atemorizarse, el Athletic se lanzó en tromba en busca del gol que le diese definitivamente la liga. San Mamés rugía como nunca cuando a falta de 11 minutos Liceranzu conectaba un espectacular cabezazo a la salida de un córner. Era el 2-1 y el defensa se convertía en el héroe local con su doblete. No habría tiempo para más, el Athletic ganaba su segunda Liga consecutiva y San Mamés vivía una de sus mejores tardes.

En el haber de la tristeza tenemos que hablar del dolor de una victoria.

El 18 de mayo de 1977 se iba a decidir, en San Mamés, la final de la UEFA. El Athletic Club de Bilbao había caído por la mínima en el Comunale ante la todopoderosa Vecchia Signora. Este resultado permitía soñar con alzar la Copa. El equipo de Giovani Trapattoni se adelantó pronto en el marcador con gol de Roberto Bettega. Este gol hacía que las esperanzas de los leones se desvaneciesen. Pero el equipo vasco, que contaba en sus filas con Iribar, Villar, Goikoetxea, Irureta y Txetxu Rojo entre otros, no se dio por vencido. Pronto empató el Athletic por medio de Jose Ignacio Churruca. Las esperanzas de los leones volvieron definitivamente con el gol de Herrero, tras un excelente cabezazo en el minuto 78. Quedaban 12 minutos para soñar, pero el grandísimo Dino Zoff cerró todos los caminos al gol y frustró la remontada local.

A pesar de lo dolorosa de la derrota, la Juventus pudo celebrar sin ningún problema el título sobre el terreno de juego mientras San Mamés se secaba las lágrimas.

Dicen que San Mamés era el estadio más inglés de todos los españoles. El ambiente y la atmósfera hacen que se viva y respete el fútbol como en los feudos ingleses. Casualidad o no, “La Catedral” acogió todos los partidos de Inglaterra (en la fase de grupos) en el Mundial del 82.

Y debieron quedar encantados los ingleses que vencieron sus 3 partidos. El primero goleando a Francia (3-1) en un partido que se recuerda por el gol de Bryan  Robson a los 27 segundos de partido. Uno de los mejores futbolistas ingleses de la década de los 80 dejaba su sello en nuestro querido estadio y en la historia de los mundiales.

Despedida:

Un estadio que respiraba fútbol de verdad, capaz de pitar al bueno de Andrés Iniesta durante años, por exagerar una entrada y de darle una sonora ovación a su compañero Xavi Hernández por la brillantez de su fútbol. “La Catedral” fue durante casi 100 años (le faltaron 3 meses para cumplirlos) un templo del fútbol donde se vivieron hechos apasionantes.

San Mamés

Por desgracia, el estadio deteriorado por el paso del tiempo tuvo que ser derruido. En su lugar (a pocos metros) se levantó el Nuevo San Mamés. Todavía no tiene la historia de su predecesor, pero han hecho un gran trabajo y no se ha perdido ni un ápice de la atmósfera.

Ir a San Mamés siempre ha sido y será vivir la esencia del fútbol en estado puro.

Gracias “Catedral” por darnos tantas alegrías.

Fdo: Questra

Deja un comentario