Francia-Alemania mundial España 82

Francia-Alemania, Mundial de España 1982

Francia-Alemania 

Miércoles 25 de Junio de 1986, Estadio de Jalisco, Guadalajara (Mexico) son las 12:00 de la mañana y Luigi Agnolin se dispone a realizar el sorteo de campos ante la atenta mirada de los capitanes Michel Platini y Karl-Heinz Rumenigge. Se van a disputar las semifinales del Mundial 1986. El Mundial de “El Diego”. Pero este partido, además de, claro está, por ser una semifinal de un Mundial, no era un partido cualquiera. Este partido tenía un precedente. Y este precedente es uno de los mejores partidos de la historia de los Mundiales.

Y es que cuatro años antes, en una sofocante noche en Sevilla, en la que los termómetros llegaron a marcar 40º, Francia y Alemania ya se habían visto las caras. La historia de la Copa Mundial está marcada por partidos extraordinarios que perduran para siempre en la memoria de los aficionados. La semifinal entre Alemania y Francia de 1982 es uno de esos encuentros y puede considerarse como uno de los partidos de fútbol más emocionantes de la historia.

Se encontraban estilos muy diferentes frente a frente. Los franceses gustaban de crear fútbol y jugar el balón, mientras que los germanos eran un bloque sólido, aguerrido, compacto y con gran determinación.

Para hacernos una idea de cómo llegaban los contendientes al choque cabe reseñar que, Francia dispuso de un día menos para recuperarse de su último partido de grupo, y que la estrella del equipo, Michel Platini, arrastró problemas en el pie durante todo el campeonato, algo que, se sumaba a la infidelidad de la esposa del 10 francés con otro jugador del seleccionado francés y con el cual también compartió medio campo en el Saint Ettiene, Jean François Larios. Estos inconvenientes galos fueron  equilibrados debido a que los teutones no podrían contar de partida con su capitán Karl-Heinz Rumenigge con un tendón de la corva dañado.

El conjunto germano lo formaron: Schumacher; Breitner, Briegel (97’), Karl-Heinz Forster, Bernd Forster, Kaltz; Dremmler, Stielike, Magath (73’); Fischer y Littbarski. También jugaron Rummenigge 97′ y Hrubesch 73′

Por Francia participaron: Ettori; Amoros, Bossis, Janvion, Tresor; Platini, Giresse, Tigana, Genghini (50’); Six y Rocheteau. También jugaron Battiston 50’ y López 60’ (Entró por Battiston)

Desde el pitido inicial, los alemanes liderados por Paul Breitner, que era el único superviviente de la Mannschaft campeona de 1974, pusieron en apuros al guardameta Ettori mediante las constantes incursiones de Pierre Littbarski.

El jugador del Colonia dio a los franceses su primer susto al estrellar un lanzamiento de falta contra el travesaño. No obstante, el 7 alemán no tardó en perforar la portería contraria. Fue en el minuto 17, Paul Breitner cogió el balón en el centro del campo, el galo Didier Six trató de detenerlo sin fortuna, Breitner levantó la cabeza y decidió entregar el esférico a Klaus Fischer  que ingresaba por el  centro, Jean-Luc Ettori salió de su meta y se lanzó a los pies de Fischer: bloqueó la carrera pero el balón rodó hacia el borde del área de castigo. Fue recibida por el pequeño Littbarski que no perdonó por debajo de las piernas del cancerbero. Merecido 1-0 favorable a los germanos.

Los franceses no se sintieron afectados por el gol e intentaron desplegar el juego que les había llevado hasta las semifinales. Tras una falta desde la frontal botada por Giresse, y un sutil toque con la cabeza al centro del área rival por parte de Platini, el defensa germano Karl-Heinz Förster cometía falta en el área sobre Rocheteau. “Le dix” francés, no perdonaba desde los once metros engañando a Schumacher. Empate a uno transcurrida media hora de partido.

En el último cuarto de hora de la primera mitad, el juego se hace más áspero, pero el potente defensa Trésor, consigue hacer un pase magistral a su capitán, Michel disparó, pero su lanzamiento fue detenido por el arquero teutón. Platini se tocó el hombro, el arquero lo golpeó en la salida, era una simple advertencia de lo que más adelante sucedería.

Tras el descanso, Hidalgo decidió dar entrada a Battiston por Genghini, buscando así más vigor en la medular del gallo. A los 11 minutos, en un balón en profundidad enviado por Michel Platini, Battiston se desmarca bien de la defensa alemana quedándose sólo ante el guardameta Schumacher, el cual derribó al centrocampista “bleu” con suma dureza cayendo desplomado al suelo. Se vivieron momentos de tensión debido a que el Battiston se encontraba inconsciente por el terrible golpe. Mientras, el portero alemán decidió jugar con la pelota apartado como si no hubiese sucedido nada.

Finalmente, Battiston fue sacado del terreno de juego en camilla de la mano de su capitán, el cual le besó la mano como despedida del campo. El árbitro holandés Charles Corver no pitó ni falta ante la incredulidad de propios y extraños. El parte médico reflejó: conmoción cerebral, rotura de una vértebra y dos dientes menos para el jugador galo. La afición francesa estalló contra Schumacher, quien, a partir de entonces, recibió estruendosos abucheos cada vez que intervenía en el juego.

A medida que el partido se fue acercando a la prórroga, los franceses se lanzaron a tumba abierta a por su rival, y el equipo de Jupp Derwall se vio obligado a emplearse con dureza para repeler los ataques que amenazaban con desnivelar el partido. A falta de 7 minutos para la conclusión del encuentro, Manuel Amoros estrelló el balón en el larguero con un gran derechazo, pero fueron los alemanes quienes dispusieron de oportunidades en los últimos minutos, por mediación de Breitner, en primer lugar, y de Forster, más tarde, que obligaron a lucirse a Ettori. No hubo modificaciones en el tanteador y así, se llegó a la prórroga.

En el inicio de la prórroga, Alain Giresse se interna por banda derecha y envía al área un magnífico centro, el cual fue empalado por Trésor, con una perfecta volea imposible de atajar por el cancerbero alemán. Dos a uno para los franceses que veían más cerca su primera final de la Copa del Mundo.

El entrenador del que era vigente campeón de Europa, se vio obligado a tirar de Rumenigge a pesar de los problemas físicos que arrastraba. Sustituyó a un defensa como Briegel por un delantero con mucho gol buscando tener mucha más llegada al área francesa.

Los franceses seguían desplegando su juego de toque con mucha habilidad y acierto en el pase. Platini envió el balón a la izquierda a Didier Six quien controló muy bien la pelota, para después dársela a Giresse en la frontal del área. El jugador del Girondins  “rompió” el esférico con el pie derecho y terminó en la red. La sentencia pareció llegar. 3-1 en el luminoso.

El once alemán empezaba a tambalearse y, nada más hacer el saque de centro, el colegiado anuló un gol de Klaus Fischer; ante tales circunstancias cualquier equipo hubiera tirado la toalla. Todos conocemos como responde Alemania en este tipo de situaciones. Nada estaba decidido.

Alemania empezó a volcar su juego hacia la banda izquierda donde un imponente Littbarski no encontraba oposición debido a su gran desborde y calidad técnica. En uno de sus centros desde la banda izquierda, Rumenigge aparece al primer palo consiguiendo contactar con la espuela anticipándose al guardameta y logrando el 3-2 quedando 3 minutos para el descanso de la prórroga.

Alemania nunca se rinde y salió con todo para intentar lograr el empate. Y vaya si lo logró. Con un golazo antológico. De nuevo Pierre Littbarski lanzó un excelente centro desde la izquierda, Hrubesch (héroe de la Manchsaft en la Euro’80 consiguiendo los dos goles de la final ante Bélgica) cabeceó en el segundo palo hacia el punto de penalti donde Klaus Fischer con una chilena brillante anotó el gol del empate en el minuto 108.

Las fuerzas escaseaban y no hubo más movimientos en el marcador. El vencedor se decidiría en la tanda de penaltis. Sería la primera vez en la historia que una selección se clasificaba para la final de una Copa Mundial tras una tanda de penaltis.

Lanzó primero Giresse para Francia y anotó engañando completamente a Schumacher. Kantz hizo lo mismo ante Ettori. Amoros marcó sin problemas el segundo para los bleus y  Breitner lo haría para la Mannschaft. Dominique Rocheteau cumple desde los once metros. Es el turno para Uli Stilike quien tenía pensado tirar su lanzamiento hacia la izquierda del portero pero cambió de decisión en el segundo paso de la carrera para patear y falló. Ettori detuvo su disparo. Sin tiempo para el llanto alemán, Didier Six erra en su lanzamiento que es rechazado por Schumacher.

Littbarski devuelve las tablas. Platini y Rummenigge lanzaron el quinto para sus equipos y depositaron el balón en la portería con suma facilidad. Llegó el momento del defensa francés  Maxime Bossis, el mejor amigo de Michel Platini, los dos habían hecho el servicio militar juntos y habían compartido vestuario en el Saint Ettiene. Bossis golpeó fuerte la pelota al lado derecho del guardameta, Schumacher voló, y a pesar que no fue un mal lanzamiento, el arquero alemán consiguió atajarlo. Horsch Hrubesch tenía la posibilidad de clasificar a Alemania para la final y así lo hizo. Con un disparo con el interior del pie a la izquierda de Ettori. El portero francés, que ostenta el honor de ser el jugador con más partidos en el campeonato de su país, solo fue capaz de adivinar la dirección de uno de los seis lanzamientos que le patearon.

Alemania venció. Francia lloró.

El Sánchez Pizjuán asistió a como los franceses, extenuados, lloraban desconsoladamente. Al mismo tiempo, los alemanes, celebraban haberse clasificado para la cuarta final de un Mundial de su historia, y que posteriormente sería la segunda de las tres consecutivas que alcanzarían.

En este partidazo, la acción clave fue la de Battiston y Schumacher. Nunca sabremos qué habría pasado si el colegiado hubiese expulsado al guardameta alemán. Elke Immel, portero suplente perteneciente al Borussia Dortmund, no contaba con las capacidades de Schumacher que estuvo sensacional en las dos atajadas de la tanda final. Schumacher; héroe y villano en Sevilla.

Alemania jugaría la final del Mundial de España 1982 ante la Italia de Paolo Rossi, Balón y Bota de Oro del torneo, en el Santiago Bernabéu, en la que serían ampliamente derrotados a manos de la Azurra por 3-1.

Francia se erigió como una de las grandes selecciones de los ochenta con su célebre Carré Magique. Se proclamarían campeones de la Eurocopa de 1984 con un equipo más sólido. Disponían de un imparable Platini (Balón de Oro ‘83, ‘84 y ‘85) y un esquema táctico en torno a Giresse, Tigana, Platini y al que se uniría Luis Fernández con respecto al Mundial ‘82.

Aún así, en el alma de los jugadores franceses sigue pesando esa dolorosa derrota cosechada el 8 de julio de 1982. “Tardé mucho tiempo en ver el partido en video. Y cuando lo vi me quedé en el 3-1. Aún estoy esperando a jugar la final” Le dix Platini.

Resumen:

 

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