Valery Lobanovsky, El genio matemático

VALERY LOBANOVSKY, EL GENIO MATEMÁTICO

2 de mayo de 1986, estadio Gerland de Lyon, 50 mil espectadores se
retiran a sus hogares estupefactos, por la pasmosa superioridad con la que el Dinamo de Kiev se impuso en la final de la extinta Recopa de Europa a su rival en la misma, el Atlético de Madrid. Una exhibición que maravilló al mundo del futbol y de la cual tuvo gran parte de culpa el hombre que los dirigía desde el banquillo, el gran Valery Lobanovsky.

 

Nació en el seno de la típica familia humilde de obreros soviéticos, se
convirtió en un estupendo extremo izquierdo, pero sin dejar de lados sus estudios, (se doctoro en ingeniería matemática) , lo que causaría una gran influencia durante su larguísima y exitosa carrera como técnico.

Al decir Valery Lobanovsky, a todos los amantes del fútbol se nos viene la imagen de ese hombre sentado en los banquillos, con sus eternos gorros de lana, con los que se protegía del crudo invierno ucranio. De ese hombre sentado, con su vaivén infinito, con su ceño fruncido dejando escapar un halo de vaho pos sus finos labios, de un hombre que al observarlo nos parecía que el tiempo se había congelado transportándonos a tiempos pretéritos a la perestroika. Hablar de Valery Lobanovsky es hablar quizás del mayor genio que se sentó en los banquillos más allá del telón de acero y uno de los mayores innovadores que dio la historia del fútbol.

Su figura siempre estuvo ligada a su amado Dinamo, primero como
jugador, fue un extremo izquierdo de dribling y centro, una especie de Garrincha criado en la gélidas calles de Kiev, llegando a debutar con la selección soviética. Pero especialmente como entrenador del club de sus amores, al que llevo a las más altas cotas de su historia.
Empezó su carrera en los banquillos en el modesto Dnipro, equipo al que ascendió al primer intento y consiguió que pelease de tú a tú con los siempre poderosos equipos de la capital moscovita.

Su buen hacer hizo que los dirigentes del principal equipo de la capital ucrania depositasen toda su confianza en él, y consiguió que el centro neurálgico del fútbol soviético se trasladase de Moscú a Kiev. Empezaron a llegar los títulos, a tener un dominio aplastante en la liga domestica, además de conseguir el primer título internacional para un equipo soviético, la Recopa de 1975 frente al Ferencvaros húngaro. Su único lunar como entrenador del Dinamo, fue no poder llevar la orejona a las vitrinas del estadio que hoy en día lleva su nombre.

Valery también fue escogido por el politburó para dirigir al equipo nacional en diversas etapas, destacando el papel en el mundial de México 86 y sobre todo en la euro del 88 donde sus pupilos solo hincaron la rodilla en la gran final contra la Holanda del gran Marco Van basten.

A pesar de sus éxitos deportivos, la gran huella que dejo el maestro
ucranio fue ser un revolucionario en su metodología. Valery no quería que ningún aspecto del juego quedase en manos del azar. Todo estaba entrenado, cada situación del juego tenía que estar ensayada y mecanizada a la perfección ( llegó a tener a sus jugadores 6 horas seguidas entrenando la salida de balón por los laterales). Y sobre todo con la ayuda de su gran amigo Anatoly Zelentsov fueron pioneros de la llegada de la ciencia al futbol. Creían, quizás por la formación académica de ambos, que se podían incluir variables matemáticas en el juego y luego monitorizarlas en un ordenador. Empezaron a controlar la dieta de sus futbolistas y siempre convencieron a sus hombres de que el conjunto tenía que
prevalecer sobre el individuo, explotando al máximo las cualidades de sus chicos para el beneficio común .

Valery Lobanovsky, El genio matemático

El 7 de mayo de 2002 a la salida de un encuentro de su querido Dinamo,sufrió un accidente cardiovascular del que los médicos nada pudieron hacer para salvar su vida.

Murió haciendo lo que más le gustaba, dirigir al equipo de su corazón. La gente en todo el país mostró señales de duelo, de respeto y de admiración por un autentico caballero del fútbol, por una mente adelantada a su época.

Homenaje:

El Dinamo decidió ponerle su nombre a sus estadio, y el ayuntamiento de Kiev instalo una estatua de bronce en el centro de la ciudad en señal de amor y respeto por el viejo general.

Este donde este seguro que seguirá con su rostro imperturbable buscando innovaciones para llevar a su Dinamo a lo más alto.

Fdo: Tango

adidas tango

Deja un comentario