Gabriel Omar Batistuta "Batigol"

Gabriel Omar Batistuta “Batigol”

“Entré a saludar al vestuario de la selección y la mitad no me dio pelota”

La declaración reseñada en el titular la realizó no hace mucho tiempo (Abril 2017) uno de los mejores finalizadores que han pisado los verdes pastos de los campos de fútbol. Cuando entró en el vestidor de la selección de su país, en el cual se vive el fútbol fervientemente, pasó completamente inadvertido.

Una persona ajena, que no sepa de quien son estas declaraciones, puede pensar que quizá sea un jugador que haya jugado en la década de los 50 o 60 y que no haya imágenes para visualizar lo que era en la cancha. O bien, que ha sido un jugador residual, con poca participación en el equipo. Un jugador de acompañamiento.

Pues nada más lejos de la realidad, la persona que pasó desapercibida en el vestuario de la selección donde el futbol es una religión, es una referencia mundial en la época de los 90. Rematador implacable en el área. Si en algún lugar existe un diccionario balompédico su foto debería aparecer en la definición de “killer”. Se enfundó la camiseta que ahora portan esos chicos, que no se dignaron a saludarle, en 78 ocasiones y con la que marcó 56 goles y ganó 3 títulos. De hecho, el último título ganado por esta selección contaba con los servicios de este jugador allá por el año 93. Participó en 3 Copas del Mundo marcando 10 goles en 12 encuentros. Jugó en los dos grandes de Argentina y dispuso de una longeva y formidable carrera en Italia…

Que esto suceda, que no se conozca o se le haga el vacío a un delantero centro de este calibre, y más, en un país que vive por y para el fútbol como Argentina, es una verdadera herejía. Para que esto no suceda es indispensable dar a conocer las aptitudes de Gabriel Omar Batistuta, y no sólo por lo gran jugador de fútbol que era sino también por su manera de encarar los partidos y su carisma en el terreno de juego.

Gabriel nació el primero de Febrero del 1969 en la localidad argentina de Reconquista, Provincia de Santa Fe. De niño, su altura le llevó a jugar al baloncesto, pero, sorprendido por la actuación de Mario Alberto Kempes en el Mundial 78, se decidió por seguir los pasos del ‘Matador’ y dedicarse al futbol. Kempes fue máximo goleador de una Argentina campeona del Mundo cuando el pequeño Gabi solo disponía de 9 años. Después, cuando ya era un futbolista consolidado, se encontró con él y le dio pena confesarle su admiración.  “Encontré a Kempes. Cuando lo conocí yo ya era un jugador importante, pero no me anime a decirle que lo admiraba. No sé qué pasó que no tuve el valor de decirle que lo imitaba cuando era un niño”.

Gabriel no soñaba con ser futbolista. El fútbol no fue el deporte que le apasionó desde niño. El Mundial de 1978, en el que Argentina fue campeón, lo motivó a practicarlo, pero nunca se visualizó siendo un profesional.

Con 9 años comenzó a pelotear como una distracción. Un poco más mayor comenzó a jugar en el Grupo Alegría Club y después jugó en la selección de Reconquista, el lugar donde vivía. Jugaba como simple pasatiempo, nunca se vio con posibilidades de ser profesional del fútbol y tampoco era un planteamiento que se le pasase por la cabeza.

Su contacto con un equipo de los grandes de Argentina llegó cuando casi tenía 18 años de edad. En una final del campeonato de provincias disputada entre Reconquista y Newell’s Old Boys, hizo un doblete y su equipo venció. La gente del club rosarino decidió reclutarlo. Jorge Griffa estaba interesado en el joven delantero espigado con gran potencia y un talento para el remate especial. “Yo pateé bien la pelota, eso es lo que yo siento. La pateé mejor que otros… Y más fuerte, seguro.”

Muy rápidamente pasó de jugar en la selección de Reconquista a jugar con el primer equipo de Newell’s. Al principio, fue complicado ya que tuvo que alejarse de la familia. Además, se encontró con Bielsa, un entrenador muy metódico que lo dejó con la boca abierta desde el primer día. “En un mes pasó todo. Me pensé mucho si ir o no, pero creí que era una oportunidad que se me presentó y no podía dejarla ir. Quizá tenía futuro. Me fui para Newell’s y encuentro a Bielsa… Fue terrible.

En Reconquista entrenaba martes y jueves si no llovía… Y acá me dicen mañana vas a empezar con Bielsa. Y al otro día me levanto y veo a todos con un palo de escoba. Pero no, era la estaca que Bielsa te hace clavar en la cancha para marcar. El atacante tenía que correr… Parecía un aeropuerto la cancha. Había conos rojos, verdes y de todos colores, era un circo. Antes de cada entrenamiento necesitabas a un ingeniero para que te explicara. Estaba perdido, yo solamente quería patear al arco”.

Aquel equipo de Newell’s era un verdadero equipazo que venía de salir campeón de liga el año anterior. Estaban Martino, Sensini, Scoponi, Llop y el Yaya Rossi, entre otros.

Su primer gol sería a lo grande. Lo anotaría un 12 de Octubre de 1988 en Copa Libertadores. En semifinales nada más ni nada menos. Su equipo venció 1-2 en Vélez a San Lorenzo y consiguió clasificarse para la final por primera vez en su historia.

Primer gol Batistuta. Semifinales Libertadores 1988

Era la primera final de la historia, en el título más importante de clubes en América, para Newell’s Old Boys, los Leprosos a pesar de ganar en la ida por 1-0 sucumbieron en Montevideo por 3 a 0 ante Nacional.

River Plate se fijó en él y jugó la temporada siguiente en las filas del equipo millonario tras marcar 7 goles en 24 partidos. En River no le fueron bien las cosas. “En River tuve un buen arranque. Con Merlo estábamos luchando el torneo, pero Mostaza se tuvo que ir y cuando llegó Passarella me dejó afuera de los titulares. Ese fue un mal momento y poco después me tuve que ir del club” El “káiser” no era partidario del estilo de juego de Batistuta. En River formó parte del equipo que quedó campeón de liga y en el que perforó la portería rival en solo 4 veces tras 24 partidos disputados.

Gol tiro libre. Racing Córdoba – River Plate

Aquel paso atrás que le sacó de River, estableció un puente de plata entre Batistuta y el equipo de sus sueños: Boca. Y es que, en los más profundo de su interior, residía el alma xeneize de un seguidor confeso de la azul y oro.

En el club bostero logró por fin brillar y encontrar su lugar en el fútbol. En su primera temporada jugó 29 partidos y firmó trece goles que le sirvieron para conquistar el Torneo Clausura y el máximo goleador del torneo Clausura (11 goles) y ser citado para la Copa de América de 1991 disputada en Chile. Batistuta lo que más recuerda de esa temporada son los dos goles a River en el Monumental por la Libertadores. Logró sacarse de los adentros las fatigas de la anterior temporada.

Segundo gol a River en el monumental. 1991

En Boca se encontró con un aliado. Un asistente de lujo. Su nombre era Diego Latorre y su sociedad era como un ciclón cuando conseguían conectar en la cancha.

Boca Juniors 6 – Racing Club 1. Duo Bati-Latorre

En la Copa América de 1991 y con la camiseta albiceleste de la selección dirigida por  Coco Basile, se mostró al mundo y por extensión al mercado futbolístico europeo.

Argentina conformó un equipo de gran solidez, que ganó el torneo sin mayores complicaciones, resultando triunfador en seis de los siete encuentros disputados. En la fase de grupos compuesto por 5 equipos. Batigol abrió la cuenta en los tres primeros partidos en los que la albiceleste salió ganador (Venezuela -2, Chile -1 y Paraguay -1). El cuarto no lo disputó ya que Argentina estaba clasificada para la siguiente fase.

La Fase Final estaba compuesta por un único grupo en el que se encontraban Brasil, Chile, Colombia y la propia Argentina. En el primer partido contra Brasil, 3 a 2 con el tercer gol argentino de Batistuta. En el segundo partido, el único, empate ante Chile. Llegaba al tercer partido y Argentina con la necesidad de ganar para campeonar. Lo hizo por 2 a 1 con el segundo gol de nuevo obra de Batigol.

De esta forma Argentina quedó campeona de América, con un gran Leonardo Rodríguez que fue elegido mejor jugador del torneo y con un excepcional Batistuta resolviendo como nadie ante el gol con 6 goles en 6 partidos.

Gol a Brasil Copa América 1991

Como era lógico, dio el salto a Europa. Su destino fue la Fiorentina. Al campeonato que por aquel momento era el mejor del Mundo.

Necesitó un periodo de adaptación para consolidarse en el Calcio y en el fútbol europeo. Batistuta lo pasó mal. El Calcio era un futbol muy complicado y más para un delantero. Un fútbol lleno de “trampas” que esquivar. De piernas y codos que sortear. Para ver la dificultad del entorno en el que se manejaba Batigol, en su equipo era suplente Iomar do Nascimento “Mazinho” que dos años más tarde fue titular en la campeona del mundo Brasil.

Tan mal lo pasó Gabi que la Fiore llegó incluso a perder la categoría. Fue en la temporada 92-93 y a pesar, de que Bastistuta goleó en 16 ocasiones  en 32 partidos.  Desde su llegada a la Fiore llevaba 33 goles en 65 partidos que aun así, no alcanzaban para que el equipo viola alcanzase mejores lugares en la tabla.

Goles Batistuta Temporada 1992-93

Aun pasándolo mal en Italia con la camiseta albiceleste seguía su idilio. En el verano del 92 se proclamó de nuevo campeón. Esta vez de la Copa Confederaciones. De nuevo máximo goleador.

En el verano del 93, y tras la depresión del descenso con el equipo de Florencia, se presenta en Ecuador, lugar donde se disputaba la Copa América. Argentina no está tan fuerte como en el 91. Batistuta tampoco. Argentina pasa segunda de su grupo y en cuartos y semifinales logra la clasificación a penaltis. Batistuta “solo” marca tres goles. Uno en el partido inaugural que le da la victoria y dos en la final para coronar a la Celeste y Blanca campeona.

Doblete Batistuta Final Copa América 1993

En Italia, Batistuta sacó con sus goles a la Fiore del infierno de la serie B y reconquistó los corazones de los aficionados viola.

Al equipo transalpino llegó una joven perla portuguesa con el que formaría una gran sociedad que daría muchas alegrías a los tiffosi durante las siguientes 6 temporadas. Ese joven era Manuel Rui Costa.

Sociedad Batistuta – Rui Costa

Para el recuerdo de los tiffosi de la Fiore quedará la Coppa y la Supercoppa italianas conquistadas en 1996. En donde consiguió dos dobletes para llevar a su equipo al título. También los 26 goles con los que el Rey León se convirtió en capo cannonieri en la 1994-1995. En total, fueron nueve años inolvidables en los que los implacables remates de Batistuta levantaron las gradas del Stadio Comunale Artemio Franchi. Máximo goleador en la historia de la Fiorentina (207 Goles). Tanto es así, que en la ciudad de Florencia que, en esencia es cuna del arte y una infinita galería de estatuas, en las que reside una parte de la historia de la humanidad, Batistuta sea uno de los pocos futbolistas a los que corresponde el honor de  convertirse en eterno al disponer de una estatua que hoy se puede contemplar en la Curva Fiésiole, en el estadio Artemio Franchi.

Supercoppa Italia 1996 Milan 1 – Fiore 2. Espectacular doblete Batistuta.

En el año 2000 decidió irse a conquistar lo que en Florencia no iba a lograr. El Scudetto. Cambió la cuna del arte por la ciudad eterna. En el Olímpico de Roma, ya con 31 años, en la recta final de su carrera dejó las últimas perlas de su calidad. Junto a Totti y Montella y bajo las órdenes de Fabio Capello formaron un equipo memorable que le dio al equipo romano un titulo que no lograba desde 1982. Batigol, como siempre, contribuyó con 20 goles.

Irremediablemente, la cuesta abajo había comenzado. Estuvo un año y medio más en la Roma. Perdía protagonismo paulatinamente y decidió irse al Inter durante los últimos seis meses de la temporada 2002-2003.

Decidió vivir el último año de su carrera en el Al Arabi de Qatar. Ganó mucho dinero e hizo muchos goles (máximo anotador: 26). Y fue en las ardientes arenas qataríes donde el 13 de marzo de 2005, puso fin a su carrera con la conquista del Campeonato.

Una cosa frecuente en la vida de Batigol era que al mismo tiempo que tenía alegría; tenía amargura. Al contrario de lo sucedido en etapas anteriores, durante este periodo en el que en los clubes todo rodaba bien, en la selección se giró la suerte.

En el Mundial de 1994 todo comenzaría de color de rosa con un triplete en el primer duelo… Pero todo se tornaría a negro por la suspensión por dopaje de Diego Maradona. Argentina es eliminada por Rumania y Batistuta anotaría un gol en dicho encuentro.

Luego del Mundial de 1994 que termina con la etapa de Basile, llega como entrenador Daniel Passarella. Es convocado para la Copa Confederaciones 1995 a pesar de que la relación con el káiser no era muy fluida. En la Copa Confederaciones  anotaría dos goles. En la final Argentina perdería contra Dinamarca.

Ese mismo año en la Copa América 1995, anota cuatro goles con los que queda como goleador del torneo. Aún así Argentina queda apeada por penaltis en cuartos de final por de Brasil.

En el Mundial de 1998 Argentina partía como una de las favoritas al título a pesar que, desde Argentina se criticaba a Passarela por haber jugado la Copa América 1997 con un equipo B. En el Stade de Toulouse Batistuta sufrió un momento tremendo: “En 1998 viví una situación muy chocante. Yo venía preparado, venía en el mejor momento, venía de hacer 20 goles en Italia por 3 o 4 años seguidos. Estaba ahí, a full. El día antes del partido ante Japón, estábamos en la práctica, tirando centros y me doblo el tobillo… Mis tobillos eran de cristal. Tuve tanta fuerza en la cabeza que no dije nada porque dije ‘si me doblo el tobillo, estoy afuera del Mundial. Mañana empieza esto’. ¡Hice 4 años el sacrificio! Y no dije nada… El tobillo me dolía cada vez más, lo tenía muy hinchado. ¿Como el de Maradona ante Brasil en Italia 90′? Más o menos, pero yo no me saqué la foto… Pensaba que ya no podía jugar, me hice una ducha rápida y me fui tratando de no renguear. Me fui a la pieza, busqué hielo y me comencé a decir ‘tengo que jugar, tengo que jugar, tengo que jugar’. Al único que se lo dije fue al doctor y él me hizo unos masajes. Y bueno, llega el partido, juego y hago el gol. Ganamos 1-0. Toda la historia de 4 años me pasó por la cabeza. Una sensación impresionante. No se puede describir”

Después, en el triunfo a Jamaica marcaría tres goles (5-0), igualando a Maradona y a Guillermo Stábile, con ocho goles cada uno, como máximos goleadores argentinos en fases finales de Copa Mundial. En octavos de final se enfrentaría a Inglaterra y marcó otro gol. La albiceleste ganó en la tanda de penaltis y pasó a cuartos de final, donde perdería contra Holanda. Batistuta había estrellado un remate en el poste minutos antes de que Bergkamp marcara el 2-1 en el 89’

En el Mundial de 2002 Batigol llegó muy lastrado ya por las lesiones. Aun así marcó en el debut de Argentina contra Nigeria. Argentina quedó eliminada en el grupo denominado de la muerte al emparejarse también con Suecia e Inglaterra.

Al finalizar el Mundial se retiró de la selección. Atrás quedaba su potencia en carrera, su vertiginoso remate de cabeza y su temible y devastador golpeo con ambas piernas. El de un goleador de leyenda que defendió y portó con honor la zamarra albiceslete en 78 ocasiones, una segunda piel para Batistuta. Con 56 goles máximo goleador de la Blanca y Celeste (hasta la aparición de Messi) y también mejor artillero que ha tenido Argentina en los mundiales (10 goles). El número ‘9’ de Argentina que conquistó dos Copas América y una Copa Confederaciones y que disputó tres mundiales (Estados Unidos ‘94, Francia ‘98 y Corea y Japón ‘02). El último número 9 campeón con Argentina.

Goles Batistuta en Copa Mundial.

Corazón albiceleste:

El amor que sentía por defender la elástica de su país era tal que llegó a jugar lesionado con el combinado de Argentina en varias ocasiones. “Por ahí eso no lo hacía ni con la Fiorentina, ni con AS Roma, ni con Boca… con la selección lo hacía porque sentía que debía hacerlo. La gente me esperaba y siempre pensé en la gente. Quizá por eso no prolongué mi carrera. Tenía una lesión en la debía parar un mes y yo en una semana ya estaba jugando. Jugar para Argentina es una responsabilidad enorme, pero es lo más lindo”.

Es por todo esto que, permítanme la licencia, conmino a esos “pibes” que, si ven que por la puerta de la caseta entra Gabriel Omar Batistuta Zilli, se levanten le miren a los ojos y le digan “Saludos Sr Batistuta, gracias por los servicios prestados. Gracias Sr. Gol”

Mejores goles Batistuta

 

FDO: Tricolore

Balón adidas tricolore

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