holland

“La naranja Mecánica” Holanda Década 70

Dirigida desde el banquillo por Rinus Michels. Comandada desde el verde por Johan Cruyff. La selección holandesa de la década de los 70 maravilló al mundo y el fútbol moderno le debe gran parte de su origen a esta maravillosa selección oranje.

La selección Húngara de los años 50, introdujo conceptos novedosos como el sistema WM, y un estilo de juego en el que todos atacaban y defendían. Ese fútbol se dio a conocer como “fútbol total”. Un fútbol en el que cualquier jugador del equipo podía asumir las funciones de otro si las necesidades del encuentro así lo requerían.

 

La oranje de la década de los 70 le dio una vuelta de tuerca más al sistema de los “Magiares Mágicos”. El estilo juego de Holanda entrelazaba distintos conceptos como la presión adelantada, extremos pegados a la cal con movimientos de ruptura, todo el equipo atacaba y defendía en bloque, jugaban sin un 9 puro, intercambio de las posiciones dentro del campo sin importar si uno era delantero o defensa, zagueros que sabían atacar y  delanteros que defendían, dominio del balón, salir jugando desde atrás a poder ser al primer toque sin dar tiempo a pensar a los defensas rivales… Todo este compendio de ideas dio lugar a una selección que pasó a la posteridad a pesar de no haber ganado nada.

 

Cabe destacar que, Holanda sólo había jugado en dos Mundiales antes en toda su historia. En 1934 y en 1938, ambas actuaciones habían sido muy deslucidas. El equipo naranja no era nadie en la escena global. Pero esta situación iba a cambiar con la colaboración del club más grande del país neerlandés.

 

En 1965 llegó al Ajax de Amsterdam Rinus Michels. Discípulo aventajado de Jack Reynolds, hombre de club, que hizo campeón al Ajax en numerosas ocasiones después de cogerlo en segunda división en 1914. Pero esta aportación, no fue nada si lo comparamos con su legado. El técnico inglés fue pionero en adoptar un método de trabajo igual para todos los equipos/categorías del club. Quería implementar un juego vistoso y ofensivo, basado en los extremos veloces y con desborde. Los defensas tenían que sacar el balón jugado desde la zaga y los centrocampistas tenían que ser capaces de trazar pases que desordenaran al rival a poder ser con el menor número de toques posibles. Normas que seguramente les suenen. El técnico trabajaba desde la mañana a la noche entrenando cada grupo de edad con el mismo estilo. Así, se lograba que, cuando los chicos subían al primer equipo, sabían desenvolverse en un sistema que conocían de memoria.

Rinus Michels, empapado del modelo de Reynolds e influenciado por la maravillosa Hungría de los 50, cogió al equipo cuando se encontraba luchando por descender y no solamente evitó que el equipo fuera relegado a la segunda división sino que al año siguiente, 1966, ganó la liga holandesa.

 

En este equipo empezaba a destacar con luz propia un joven atacante. Un estiloso zurdo, versátil, con buen regate, gran visión de juego y un cambio de ritmo que hacía parecer que se manejaba a otra velocidad que sus adversarios. A pesar de no ser un delantero al uso, goleaba con facilidad. Su nombre era Johan Cruyff.

 

Cruyff se convertiría en la clave de ese Ajax que dominaría el fútbol holandés durante finales de los 60 y comienzos de los 70 conquistando entre otros 6 Ligas y 3 Copas de Europa. En el esquema de Michels, un jugador tenía que poseer la capacidad de moverse por todo el campo, armando el juego, dirigiendo y apoyando a sus compañeros. Cruyff tenía esa capacidad y era el que desempeñaba ese rol.

 

Al flaco se le uniría toda una generación de buenos jugadores: Neeskens, Swart, Krol, Rep… que formarían la base que necesitaba Michels para llevar a los ajacieden a lo más alto. En el 71 Michels se fue al Barcelona pero los éxitos continuaron hasta que en el 73 se llevó consigo a Cruyff.

 

Cuando la selección holandesa se clasificó a la Copa del Mundo de 1974, la KNVB nombró a Rinus Michels. La misión para Holanda era hacer un buen papel después de llevar 36 años sin aparecer en la Copa Mundial.

 

Michels se apoyó en sus viejos pupilos de los tiempos del Ajax. Cruyff, Neeskens, Krol y Rep se convirtieron en titulares indiscutibles de la Oranje de cara a la cita mundialista en la República Federal Alemana. Además también contaba con jugadores emblemáticos del Feyenoord quienes, con otro estilo, habían quedado campeones de la Copa de Europa en 1970 y de la UEFA en el 1974 como Van Hanegem o Jansen.

 

Holanda quedó encuadrada con Suecia, Bulgaria y Uruguay. Contra la garra charrúa sería el debut de los de naranja. Haciendo caso omiso a los pronósticos de todo el mundo, dos goles de Rep le dieron el triunfo a los oranje. A esto, le siguió un empate sin goles ante los suecos. Contra Bulgaria, sin embargo, estalló todo el poder de los neerlandeses. Victoria por 4-1 que los clasificó primeros del grupo.

 

Los medios informativos, impresionados por el juego desplegado por el equipo holandés, empezaron a llamar al equipo “La Naranja Mecánica”, en alusión al libro de Anthony Burgess llevado al cine por Stanley Kubrick en 1971.

 

Era un equipo que parecía que tenía 20 futbolistas, con una calidad tremenda y una sincronización en los movimientos. A nosotros, en una jugada, nos dejaron en fuera de juego a cinco futbolistas a dos metros de su propio campo. Un equipo compacto, sólido, que achicaba los espacios, no dejaba jugar. Yo lo sufrí en carne propia. Presionaban, tocaban, llegaban por todos lados, era una superioridad total.” Así lo contaba  Víctor Espárrago (Jugador Uruguay).

 

El grupo de la segunda fase se presumía mucho más difícil. Estaba Brasil, el defensor del título, junto con Argentina y la República Democrática Alemana.

 

Holanda  despachó con un sonoro 4-0 al once argentino con goles de Rep, Krol y un doblete de Cruyff. Luego cayeron los Alemanes Democráticos 2-0. Sólo quedaba en el camino a la final Brasil. De la campeona del 70 sólo quedaban Rivelino y Jairzinho, pero aun así era un equipo que infundía respeto. Los dos equipos con cuatro puntos. El empate valía a los holandeses, pero ganaron y lo hicieron con facilidad exhibiéndose ante el mundo como una potencia futbolística de primer nivel. Los brasileños no fueron capaces de parar la magia oranje y se emplearon con mucha dureza acabando incluso expulsado Luiz Pereira por una fea entrada sobre Neeskens, autor del primer gol. Cruyff redondeó la victoria con el segundo tanto.

Holanda 2 Brasil 0 – Gol Cruyff

 

En la final esperaba el equipo local. La República Federal Alemana, los mismos que  habían amargado a Hungría en el 54.

 

En el estadio Olímpico de Munich, Rinus Michels presentó un once con 5 Jugadores del Ajax, 3 del Feyenoord (Van Hanegem, Jansen y Rijsbergen), 1 del Anderlecht (Resenbrink), 1 DWS Amsterdam (Jonbloed) y 1 FC Barcelona (Cruyff).

Lucha de estilos ya que Alemania tenía como idea de juego la potencia, la fuerza, la garra y el nunca darse por vencidos. Destacaban en el equipo teutón BeckenkbauerMüller, Breitner y Hoeness.

 

Comenzó el partido y, a los 16 pases, Johan Cruyff recibió el balón en al área. Uli Hoeness le derribó. Penalti que transformó Neeskens de la misma manera que lo había hecho tantas veces. Disparo potente al centro de la portería.

 

La Naranja Mecánica iniciaba bien la final. Aun así, Cruyff no se encontraba a gusto con el ferreo marcaje que le realizaba Vogts. Ni el flaco, ni Holanda estaban a gusto y una falta contra Hölzelbein se tradujo en penalti para Alemania, que convirtió Paul Breitner. Justo antes de terminar el primer tiempo, Gerd Müller marcó el 2-1. “Me acuerdo al milímetro de mi gol en la final. Lo conservo en la cabeza. Se me pone la piel de gallina. Había tres holandeses, yo me muevo y ellos me siguen. Me vuelvo hacia atrás, ellos se quedan. El balón entra desde la derecha, centrado por Bonhof, se me escapa del pie izquierdo hacia el derecho. Me giro y disparo inmediatamente. Como delantero, uno sabe dónde está la portería…” Así lo narró el goleador alemán.

 

En el segundo tiempo no se movió el marcador a pesar de haber ocasiones para ambos equipos.

Alemania 2 – Holanda 1 Final Copa Mundo

 

Una vez más, los germanos destruyeron la ilusión de una afición y derribaron a un gigante. A los Magiares Mágicos se sumó la Naranja Mecánica en la lista de víctimas de una férrea y disciplinada selección alemana.

 

Rinus Michels presentó su dimisión como seleccionador holandés. Bajo las órdenes de George Knobel lograron clasificarse a la fase final de la Eurocopa de 1976 en Yugoslavia. Por aquellas fechas sólo lo lograban cuatro equipos. En un grupo clasificatorio durísimo, dejaron apeadas a Italia y Polonia (3ª Mundial 74). El grupo finalizó con Holanda y Polonia empatadas a puntos. El resultado en Chorzow fue de 4-1. En Amsterdam 3-0. Se resolvió la clasificación por la diferencia general de goles. En cuartos se enfrentaron a Bélgica y vencieron por un global de 7-1.

 

El 16 de Junio de 1976 jugaron en  Zagreb la semifinal contra la Checoslovaquia de Antonin Panenka. Partido marcado por la intensísima lluvia. Solo tres cambios con relación a la final del 74. (Schrijvers, Van Kraay, y Willy van de Kerkhof). Partido áspero que se decidió en la prórroga con tres expulsados (dos holandese). Al final 3-1 y Holanda apeada de la Euro.

Semifinal Euro’76 Checoslovaquia 3 – Holanda 1

 

Tras ganar el partido por el tercer puesto a Yugoslavia (3-2), Knobel presentó la dimisión y en su lugar se le dio el puesto de seleccionador a Ernst Happel, y empezaron los preparativos para el mundial de 1978 en Argentina.

 

Para este acontecimiento, Holanda iba a contar con la baja de su máxima estrella. Muchas fueron las teorías que surgieron acerca de la ausencia de Cruyff en Argentina. En una de sus últimas entrevistas comentó que, en el año 77 su familia había sufrido un intento de secuestro, y que, esta situación había sido tan traumática que hizo cambiar su perspectiva y su orden de prioridades de la vida. El holandés volador no se encontraba con las fuerzas necesarias para pasar una larga temporada separado de su familia. “Hay momentos en los que hay otros valores en la vida”. – Declaró. Tampoco participó en Argentina una referencia como Van Hanegem.

 

En la primera fase jugarían con Irán, Perú y Escocia. En el primer encuentro salió de inicio la alineación de la final de Munich con los hermanos Van de Kerkof supliendo las bajas ya comentadas. 3-0 en un partido fácil. Empate a cero contra la Perú de Cueto y Cubillas en el segundo encuentro. En el tercer encuentro Holanda se enfrentaba a Escocia. Para quedar eliminada Holanda tenía que perder de 3 goles. En el minuto 70 perdían 3-1. Finalmente, 3-2 y clasificados agónicamente como segundos de grupo.

 

En el grupo final se enfrentarían a Italia, Austria y Alemania (Segunda de su grupo por detrás de la Polonia de Boniek, Lato y Deyna). Tras golear a los austríacos (5-1), empataron con los alemanes en la reedición de la final del ’74. 2-2 al final de los 90’ tras ir siempre a remolque en el marcador.

 

Italia y Holanda disponían de 3 puntos, Alemania 2 y Austria 0. A Holanda le valía el empate siempre y cuando Alemania no ganase su partido por más de 4 goles. No sucedió ni una cosa ni otra. Holanda ganó con un gol de Haas frente a Italia a 15 minutos del final (2-1) tras comenzar perdiendo, en un partido en el que Italia mereció más, y Alemania perdió 3-2 con Austria. De esta forma, logró el primer puesto del grupo y, gracias a ello, llegar por segunda vez consecutiva a la final de la Copa del Mundo. Esta vez lo consiguieron de manera más agónica y deslucida. Lo consiguieron sin parecerse tanto a la Naranja Mecánica de cuatro años atrás.

Holanda 2 – Italia 1

 

El rival en la final, de nuevo, era el local del torneo. En este caso, Argentina. Una Argentina que en el último partido de grupo y jugándose el pase por diferencia de goles con Brasil venció por 6-0 a Perú. Un partido que levantó muchas suspicacias por aquel entonces.

 

Para la final volvió a la portería Jongbloed tras haber sido relegado a la suplencia tras el partido contra Escocia y aprovechando la lesión de Schrijvers. Presentó la siguiente alineación:

Un 25 de junio de 1978 en el Monumental de Buenos Aires se dieron cita naranjas y albicelestes.

 

Argentina, que disponía de jugadores de talla mundial como Kempes, Passarela, Ardiles, Bertoni o el Pato Fillol en portería, jugó sus armas y el partido era muy igualado hasta que, a los 37 minutos, anotó el “Matador” Kempes y nuevamente la ilusión se alejaba del bando holandés. Aun así los oranje lo siguieron intentando. Fillol hizo un par de paradas de merito. Holanda merecía el gol y a falta de 8 minutos para el final Nanninga marcó el empate. Con una Argentina afectada por el golpe Holanda tuvo la ocasión para ganar el partido. Un remate de Rensenbrink que repelió el palo en el minuto 90’

Min 90’ Poste Rensenbrink

 

En el tiempo extra, los argentinos siguieron apelando al gen canchero y eventualmente cayó el segundo de Kempes. Un buen gol conseguido con destreza, potencia y una gran dosis de suerte. Poco después llegaba el tercero por obra de Bertoni. Primer cetro mundial para la albiceleste y segunda derrota en una final mundialista para los tulipanes.

Argentina 3 – Holanda 1

 

Terminó así la historia de una épica selección surgida del poderoso Ajax a finales de los 60, a la que el mundo siempre aplaudió y se rindió ante su maravilloso estilo de juego.

 

Años más tarde, Rinus Michels volvería a dirigir a Holanda y, con otra generación dorada, la de Van Basten, Gullit y Rijkaard, lograría el título en la Euro ’88.

 

Posteriormente, en 2010, de nuevo la Holanda errante, buscando el amor de la Copa del Mundo que acabe con la maldición que pesa a sus hombros, cayó ante España en otra final en la que tuvo la copa entre las manos y se le escapó.

 

De todas formas, cuando esto sucedió ya habían quedado atrás los años de la Naranja Mecánica. Generación mágica que cambió el futbol a como hoy lo conocemos. El buen fútbol siempre será recordado. La perfección no es una aspiración inútil.

 

Aquella generación fue la prueba de que la leyenda puede alimentarse en la derrota.

 

Tricolore

Balón adidas tricolore

Deja un comentario