Gordon Banks; Más que una parada

Lo más recordado en el mundo del fútbol son los goles. En segundo término tendríamos los regates de fantasía. También son recordados y perduran en el tiempo los errores clamorosos ante el gol o las acciones violentas. Buscar en el rincón de la memoria y encontrar una parada es algo inusual. Para que esto suceda, tiene que darse la coincidencia de que la jugada se lleve a cabo en un gran evento y ante un rival con el suficiente caché como para que esa salvada se eleve a la altura de histórica. Esta combinación la consiguió Gordon Banks en México. Era junio de 1970 y al calor de la cita mundialista el inglés había ahogado el grito de gol de Pelé con una estirada memorable. Fue conocida la parada del siglo y es, sin duda, la mejor de la historia de los mundiales.

Nacido en Sheffield en 1937, Banks encarna la era de oro del fútbol inglés. Aquella que, en 1966 les llevó a la cima del mundo. Nada de eso se podía imaginar cuando realizó una prueba con el Chesterfield FC de tercera división. Tenía 17 años y por aquel tiempo compaginaba las paradas con el trabajo de albañil.

En el Chesterfield permaneció desde 1955- 1959 hasta que finalizó el servicio militar, Posteriormente, firmó por el Leicester City con el que debuta en la primera división inglesa a los 22 años. Partía como portero suplente pero no tardó en lograr la titularidad mostrando su fiabilidad, sobriedad y grandes reflejos. Defendió la puerta de los foxes durante ocho temporadas.

Gordon Banks

Durante esas ocho temporadas (1959-1967), sus atajadas evitaron varios descensos. Se vivían los mejores años del Leicester en su historia hasta aquella fecha. Logró el primer título para el club en la final de la Copa de Liga de 1964 ante el Stoke (su futuro equipo). Además perdió tres finales: dos de FA Cup (‘61 y ‘63 ante Totenham Hotspurs y Manchester United respectivamente) y una de Copa de la Liga (‘65 contra Chelsea). Formó parte también de la primera participación europea de los foxes en la Recopa ‘62

Sus destacadas actuaciones no pasarían desapercibidas para Alf Ramsey quien, en 1963, lo incluye por primera vez en la convocatoria del combinado nacional para la disputa de un partido contra Escocia en Wembley. Sería un fijo en la preparación de cara al Mundial de 1966 que el combinado de los three lions disputaría en casa.

En 1967, ante la aparición de un joven llamado Peter Shilton, el Leicester decide vender a Banks al Stoke City. El goalkeeper de 29 años llegaba a los Potters para convertirse en uno de los pilares fundamentales de aquella escuadra. En los años que pasó en el Britannia Stadium fue titular indiscutible, disputando un total de 250 partidos y contribuyendo al único título de la historia de los de Stoke-on-trent; la Copa de la Liga de 1972.

A pesar de ser un gran portero, su palmarés siempre estuvo muy por debajo de su calidad. Solo a nivel internacional y, gracias al combinado de los Pross, alcanzaría el reconocimiento merecido. Durante el periodo comprendido entre 1963 y 1972 fue el indiscutible portero de la selección.

Sus gestas con los creadores comenzaron en casa. Banks resultó de una importancia capital para levantar la Copa Jules Rimet en el estadio de Wembley, en 1966. Acompañado de estrellas de la magnitud de Bobby Charlton o Bobby Moore entre otros, el cancerbero de Sheffild mantuvo 442 minutos imbatida su portería en aquel Mundial. Hasta semifinales. Uruguay, México y Francia en el primer grupo y Argentina en cuartos no lograron marcar. El honor de romper aquel récord fue para uno de los mejores jugadores de la historia. El portugués Eusébio, la pantera negra, batió a Banks. A pesar del gol portugués, Inglaterra logró doblegar al conjunto das quinas por 2-1. En la final, su actuación no resultó tan decisiva. Partido abierto con 2-2 al final de los 90 minutos. 4-2 final para conseguir el primer y único mundial para el equipo inglés.

Banks

De todas formas, su gran momento, llegaría cuatro años más tarde. La copa del Mundo había comenzado con una victoria sin encajar ante Rumanía. El siguiente encuentro, en el Estadio de Jalisco, un 7 de Junio de 1970 les enfrentaría a Brasil. Y ahí llegó la denominada como parada de todos los tiempos. Banks fue consciente en todo momento de la repercusión que tendría este lance: “La gente no se acordará de mi porque gané un Mundial, solo me recordará por la parada a Pelé. Así de grande fue, la gente no me habla de otra cosa”. El genio brasileño recordaba que “Desde el preciso instante en el que rematé, estaba seguro de que era gol. Ya había empezado a saltar celebrándolo cuando miré para atrás y comprendí que el balón no había entrado. No podía creérmelo”. Hasta el propio Banks creyó imposible su hazaña: “No imaginé que pudiera parar aquel balón ni siquiera cuando le di con el pulgar. Creía que había entrado hasta que oí los aplausos de Bobby Moore”.

Brasil 1 – Inglaterra 0     1970 Intervenciones Banks

Tan magnífica fue la acción, que la prensa mexicana bautizó la jugada con el titular  de “Banks, tan seguro como los bancos ingleses”. En ese momento, nació la leyenda de “Banks of England” que ha perdurado a lo largo de los tiempos.

Sin embargo, la parada de todos los tiempos, no impidió la derrota (1-0) frente a la  Brasil de los cinco ’10’ (Rivelino, Gerson, Tostao, Jairzinho y Pelé). Quizá la mejor selección que ha pisado la Copa Mundial. En el tercer partido, de nuevo Banks consiguió no encajar ningún gol e Inglaterra venció por la mínima. En los cuartos de final frente a Alemania su ausencia sería crucial. “De todos los jugadores que podíamos haber perdido, hemos tenido que quedarnos sin él”, lamentó Alf Ramsey. El motivo expuesto para la no inclusión de Banks en el once fue la ingesta de una cerveza en mal estado el día anterior. Aun así, Inglaterra vencía por 2-0 a la hora de partido. En el 68 Beckenbauer batió a Peter Bonetti (portero Chelsea) y comenzó la remontada que en el tiempo extra constataría Muller con el 3-2 definitivo. El káiser declararía al finalizar el partido: “posiblemente, con Banks bajo palos aquel gol no hubiera subido nunca al marcador” El portero que era más fiable que los bancos británicos terminó de esta forma su participación en el Mundial 70, sin poder defender su portería.

Lo que iba para una extensa y memorable trayectoria se truncó dos años después de la cita mundialista. En Octubre de 1972, el portero de Inglaterra tuvo un accidente de tráfico y perdió la visión del ojo derecho. Parecía que no volvería a jugar a fútbol pero una llamada de los Strickers de Fort Lauderdale de la Liga norteamericana que, por aquel entonces, rescataba las últimas dosis de magia de los grandes jugadores de aquella época, hicieron que volviese a ponerse bajo los palos. Esa aventura no salió bien y poco después colgó definitivamente los guantes.

A pesar de que en el futbol de clubes su rendimiento fue espectacular, su palmarés es muy corto para lo magnífico portero que era. En cambio, con la selección, se vio recompensado. Campeón del Mundo en el 66. Jugó 73 partidos internacionales quedando imbatido en 35 ocasiones. De 9 partidos que jugó en la Copa Mundial solo perdió 1, curiosamente el de la salvada del siglo. De esos 9 partidos dejó el tanteador a 0 en 6. Ejerció de maestro y referente para los porteros ingleses que comandarían la portería en la década de los 70: Peter Shilton y Ray Clemence. Fue galardonado en 1970 por la Reina Isabel II con la Orden del Imperio Británico y durante años fue nombrado como el mejor portero de Inglaterra.

Esta es la historia de un portero de leyenda, capaz de defender la portería de equipos que luchaban por no descender en la primera inglesa, como de ser pieza fundamental  en la mejor Inglaterra de la Historia.

En los aledaños del Britannia Stadium podemos encontrar una estatua a El héroe volador de Stoke, para el elegido como segundo mejor portero del siglo XX, solo superado por Lev Yashin. El encargado de descubrir la estatua no podía ser otro que Edson Arantes do Nascimento, Pelé, su víctima más ilustre.

Gordon Banks, el hombre que convirtió un gol en una parada para el recuerdo.

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