Il Grande Torino

En la década de los 40, a todo el continente llegaban los ecos de un equipo italiano que asombraba con su fútbol alegre y ofensivo. Portaban camiseta granata y era el equipo más representativo de Turín. El Torino AC

En el año de 1939, Ferruccio Novo (exjugador y entrenador del Torino), accedió a la presidencia del club. Se marcó como objetivo formar un equipo para que los aficionados italianos se enamoraran del calcio. Fundamentales para el salto de calidad pretendido por Novo, fueron los fichajes de Valentino Mazzola y Ezio Loik ambos procedentes del Venezia. Tras quedar subcampeones en la temporada 1940-41, el “Toro” consiguió el Scudetto en la temporada 1942-43.

La Guerra obligó a parar el Campeonato hasta la temporada 45/46, en la que el Torino se asentó como el histórico “Grande Torino”. El equipo liderado por el legendario Mazzola (Padre de Sandro Mazzola, gran jugador del Inter de Milán campeón en 2 Copas de Europa) dominó con mano de hierro el fútbol de su país. Mazzola era el cerebro, capitán, organizador y gran goleador de la squadra. Era un jugador único, irrepetible, de esos que no son el mejor en nada específicamente, pero que son el mejor en el “todo”. De los que juegan, y hacen mejores a sus compañeros. Un futbolista muy inteligente, dotado de gran personalidad y que ofrecía cada año una extraordinaria cifra de goles.

El conjunto granata practicaba un fútbol muy ofensivo. En su alineación titular prácticamente no había defensas y solo Ballarin y Maroso se dedicaban a dicha labor. El guardameta Bacigalupo observaba desde su marco como los centrocampistas Castigliano, Martelli y Rigamonti distribían el juego y lanzaban a los interiores Ezio Loik y Mazzola y, a su vez, los extremos Menti y Ossola hacían daño por las bandas y surtían balones al magnífico delantero Gabetto. El poder ofensivo del equipo era tal que, en la temporada 1947/48, marcó 125 goles en 40 partidos.

Grande Torino

El Stadio Filadelfia fue testigo de cómo los turineses se coronaban campeones de Italia en cinco ocasiones, en las temporadas 1942-43, 1945-46, 1946-47, 1947-48, 1948-49 y Campeón de la Coppa de Italia en la campaña 1942/43. Primer equipo italiano que conquistaba liga y Coppa, el doblete, en el mismo año. Su cosecha de títulos seguramente hubiese sido mayor si, el campeonato italiano no hubiese sido interrumpido por la Guerra.

Para los analistas de la época no hay duda, se trata de uno de los mejores combinados de todos los tiempos. Un anticipado a su era, amante del fútbol total que se practicaría 30 años después.

La superioridad y el estilo del equipo era tal, que era la base de la selección italiana. El 11 de Mayo de 1948, en una memorable victoria de Italia ante Hungría por 3 tantos a 2, diez futbolistas, los diez de campo, excluyendo únicamente al portero, eran futbolistas del Torino. Del Grande Torino.

Su excelso fútbol no tuvo mayor repercusión a nivel europeo y mundial debido a que no existían copas europeas como las conocemos hoy en día. La Copa Mitrota (Copa de la Europa Central) no se disputó entre 1941 y 1950 y la Copa Latina (Disputada por los campeones de Liga de España, Portugal Italia y Francia) arrancó en 1949. De todas formas, aquel Torino dejó su estela grana de fútbol y goles allá por donde pasó, en todos y cada uno de los amistosos internacionales que disputó.

Todos querían ver y competir con Il Grande Torino del que todo el mundo hablaba, y por eso continuamente eran invitados a jugar partidos fuera de Italia. El conjunto transalpino realizó varias giras y, casi siempre, resultando vencedor. Aparte de competir por diferentes torneos en Europa, llegó a disputar torneos en Argentina y Brasil. Y precisamente uno de estos partidos amistosos en el extranjero fue la antesala de la tragedia.

Una de estos encuentros llevó al equipo italiano hasta Portugal. Se enfrentaron al Benfica en el Estádio do Campo Grande para jugar un partido con motivo de la retirada del gran capitán encarnado José Ferreira. El propio Ferreira fue el que había pedido a Mazzola tal honor en un amistoso jugado un año atrás entre Portugal e Italia en Génova.

El partido llegaba finalizando la campaña 1948/49. El conjunto de Turín llevaba 4 puntos sobre el Internazionale a falta de cuatro jornadas. Nadie podía presagiar aquel 3 de mayo de 1949 que el “Grande Torino” estaba disputando el último partido de su historia.

Fue un partido trepidante y espectacular en el que as Águias vencieron 4 a 3. Fue el último homenaje al fútbol de aquellos once granotas del “Toro”.

Al día siguiente, 4 de mayo de 1949, la expedición del Torino tomó el “FIAT N.212″ de las entonces denominadas “Aviolineas Italianas”, en el que fue su último viaje. La situación meteorológica en el norte de Italia era nefasta: niebla, lluvia y fuerte viento racheado. La torre de control contacta con el piloto, y éste le dice que está a 2.000 metros de altura, preparando el aterrizaje. Y después, el silencio, el vacío.

A las 17.03, la aeronave se estrelló mientras comenzaba el aterrizaje, contra los muros del jardín de la Basílica de Superga, en las inmediaciones del aeropuerto turinés. Murieron todos. Toda la plantilla del Torino y también los directivos y acompañantes, la tripulación, y tres importantes periodistas italianos que se habían desplazado hasta Lisboa para cubrir el evento. 31 personas en total.

avión Torino

La Basílica de Superga, donde aun hoy en día se encuentran restos del avión, se convirtió en lugar de peregrinación para los aficionados del fútbol y, en particular, para los aficionados del “Toro”.

Como siempre sucede, también hubo personas a las que el destino les hizo no subir a ese avión. El presidente, Ferruccio Novo, no subió aquejado de una fuerte bronquitis y Sauro Toma se perdió al viaje a Lisboa debido a una lesión de menisco. Otro que se salvó, fue Ladislao Kubala, quién había sido invitado como estrella mediática al partido, y se encontró con su mujer e hijo en la capital portuguesa. Los tres deberían haber tomado el avión que les llevaría a Italia, ya que por aquel entonces, Kubala jugaba en el Pro Patria italiano. El niño se puso mal y tanto Kubala como su esposa se quedaron en Lisboa para cuidar a su hijo, librándose así de la tragedia.

Italia se lanzó a la calle para tributar su más sentido pésame a un equipo que había hecho disfrutar a todo un país. El desastre se dejó sentir en todo el mundo futbolístico y más concretamente en el italiano. Faltaban cuatro jornadas, el Torino alineó a su conjunto juvenil y sus rivales en un bello gesto hicieron lo propio, ganando los cuatro encuentros el conjunto granata. El Torino consiguió un Scudetto póstumo.

Con aquel Grande Torino nació y murió una nueva forma de ver el fútbol. Una historia maravillosa que tuvo un amargo final. De este final y debido a las urgencias emana el fútbol italiano que conocimos posteriormente que tenía la concepción del fútbol desde un punto de vista eminentemente defensivo. Y es que, como también eran la base de la selección, no hubo tiempo para recomponer un combinado formado en su gran mayoría por aquellos excepcionales jugadores granotas. Italia tuvo que elegir y para poder competir eligió la visión del fútbol desde la inferioridad, con conceptos como la unión y la fuerza pero con la ausencia de otros que convirtieron al fútbol italiano en un fútbol poco vistoso y ultradefensivo.

El fútbol mostrado por el Torino traspasó lo deportivo y llegó incluso a inspirar una obra titulada “Ora e per sempre” en la que se ensalza la importancia del recuerdo, de los valores y del mito del equipo que se convirtió en leyenda tras su triste final.

Il Grande Torino, equipo al que solo una montaña pudo vencer.

 

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