España - Dinamarca

La Roja tira de épica camino a EEUU ‘94

Era un 17 de Noviembre de 1993. Como en las grandes noches de la selección, se recurre a una de sus ciudades fetiche, Sevilla. De hecho, los seis partidos disputados en casa clasificatorios para el Mundial ‘94 se disputaron en Hispalis. En este caso el estadio elegido fue el Sánchez Pizjuan.

España disputa ante Dinamarca su último partido de grupo. El equipo nacional necesita la victoria ante la Dinamita Roja ya que se había complicado la fase de clasificación con tres empates consecutivos a cero contra Letonia, Irlanda del Norte y Eire. Tras estos empates, España cayó derrotada en Copenhague por lo que, en esas fechas, EEUU se veía muy muy lejos. Después de perder en el país escandinavo, la Roja encadenó 4 victorias consecutivas que hicieron que, si España vencía a los daneses en la última jornada, consiguiese billete mundialista.

La clasificación a falta de una jornada mostraba a los daneses líderes con 18 puntos y en segundo y tercer lugar Eire y España con 17. Eire jugaba contra sus vecinos de Irlanda del Norte, que no se jugaban nada. Un pírrico empate a 1 valió para que los irlandeses clasificaran. Así pues, la selección española estaba obligada a ganar a los vigentes campeones de Europa para clasificarse para el Mundial de Estados Unidos. Solo había un billete y una de las Rojas se iba a quedar sin el.

Entrada España-Dinamarca

El Estadio Sánchez Pizjuán, vuelve a engalanarse para animar a la Selección en lo que iba a ser un partido épico ante la Dinamarca de los hermanos Laudrup, Kim Vilfort, Schmeichel, entre otros.

ALINEACIONES:
ESPAÑA: Zubizarreta; Ferrer, Camarasa (‘9 Cañizares), Giner, Alkorta; Goikoetxea, Hierro, Nadal, Bakero; Julio Salinas (’53 Kiko) y Luis Enrique.
DINAMARCA: Schmeichel; Friis-Hansen, Rieper, Vilfort, Nielsen (’46 Hagh); Olsen, M.Laudrup, Povlsen (’70 Christensen), Jensen; Brian Laudrup y Larsen.

El partido empieza mal para los chicos de un siempre discutido Javier Clemente. En el minuto 9, Zubizarreta le “pasa” el balón a su compañero en el FC Barcelona Michael Laudrup  y  es expulsado tras derribarlo fuera del área. Santiago Cañizares, joven portero del Celta de Vigo, se pone por primera vez bajo los palos del marco español en sustitución de Camarasa. Cañizares había entrado en la convocatoria en lugar de Lopetegui (portero del Logroñés) lesionado. España tiene que afrontar 80 minutos con 10 jugadores y la obligación de ganar.

La selección danesa tomó el mando del partido y empezó a generar ocasiones siempre partiendo de banda derecha donde Brian Laudrup campaba a sus anchas. Los españoles aguantan las embestidas con un Cañizares magistral bajo los palos que, tiene como gran parada en la primera parte, una atajada a remate a bocajarro con la cabeza de Fleming Povlsen (ex jugador del Real Madrid Castilla, en el cual había compartido vestuario con ilustres como el anteriormente citado, Lopetegui, Aldana o Jose Luis Pérez Caminero).

La escasa capacidad creativa del medio campo español, con jugadores más de corte defensivo que ofensivo, jugaba en contra de los intereses del combinado español. El medio campo apenas conectaba con un apático Julio Salinas y solo las internadas de Luis Enrique esperanzaban al bullicioso público sevillano. Parecía evidente, con la poca profundidad mostrada, que el partido acabaría en tablas o decidiéndose por una jugada a balón parado.

En la segunda mitad, los daneses prácticamente renunciaron al ataque, habida cuenta de que un empate les clasificaba para el Mundial, pero España se estrellaba una y otra vez en su propia incapacidad creativa.

Con unos jugadores cansados físicamente y después de aguantar todo el partido con uno menos ante un rival exigente, la selección necesitaba un gol para meterse en el Mundial. Así en el minuto 63, Jon Andoni Goikoetxea botó un saque de esquina, para que Fernando Hierro, apoyado en su 1,88 metros y poderoso salto, llegara desde atrás rematando  un soberbio cabezazo para  batir a Peter Schmeichel, el mejor portero del mundo en ese momento. El gol tuvo la “colaboración” de José Mari Bakero que “pasaba por allí” lo justo para entorpecer al portero nórdico. La grada explotó de alegría, el Pizjuán se venía abajo, se estaba obrando el milagro.

A partir de ahí, los minutos se hicieron eternos. Ahora el resultado del partido combinado con el tanteador en Belfast dejaba fuera a los daneses que por supuesto se volcaron hacia el área española. La Dinamita Roja  sitió al equipo español pero fueron incapaces de atravesar la muralla española y, cuando lo hacían, se encontraban con un inspirado Cañizares. Para la memoria de los que vieron aquel partido queda la excelente parada que realizó el madrileño a remate de chilena de Christensen.

El colegiado griego Nikakis dio cinco minutos de angustioso descuento. Pitó el final del partido ante la decepción de los daneses, que vieron como se les escapó un partido que habían jugado con uno más, durante 80 minutos y la algarabía española que había logrado la gesta.

España consiguió la clasificación para Estados Unidos y eliminó a los campeones de Europa. Michael Laudrup, estrella danesa, reconocería pocos años después que este partido fue una de las mayores decepciones de su carrera profesional.

La indispensable victoria de España en aquel choque, con los tintes épicos que impregnan los partidos más recordados por los aficionados, convirtió aquel duelo de la noche del 17 de noviembre de 1993 en una de las noches mágicas de La Roja.

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