Colombia

La Generación Áurea de Colombia

Hasta la aparición de esta generación mágica, Colombia no había sido un país muy destacado en el panorama futbolístico mundial. A pesar de la importancia que tiene este deporte en el país, sus éxitos rara vez habían conseguido traspasar las fronteras nacionales. Una única participación en el Mundial (1962) y un subcampeonato en Copa América (1975) eran los logros conquistados por  La Tricolor.

Sin embargo, durante unos años, una histórica generación de futbolistas cambió esta tendencia y llevaron a Colombia al primer plano del fútbol mundial. Liderados por Carlos “El Pibe” Valderrama y  con acompañantes de relumbrón como Higuita, Rincón o Asprilla y bajo la dirección de “Pacho” Maturana, la selección presentó un fútbol ofensivo y vistoso con el que fue capaz de alcanzar cotas nunca vistas en el fútbol cafetero. Durante unos años, la selección fue capaz de llevar ilusión y esperanza a un pueblo violentado por el interminable conflicto entre la guerrilla y el ejército, y dominado por el poder de los cárteles del narcotráfico.

La época dorada del fútbol La fiebre amarilla comienza en el año 1.988. En ese momento, su estrella Valderrama ya se encontraba jugando en Europa (Montpellier). Su melena leonina había llamado la atención tanto como su brillante dominio del esférico. Sus pies torcidos eran capaces de dirigir a un equipo con maestría desde el círculo central del terreno de juego. Pero lo importante de ese año, fue la llegada a la dirección del Atlético Nacional de un joven entrenador que gustaba del fútbol de toque, en constante búsqueda de la portería contraria, “Pacho” Maturana. Un estilo que aplicó en un equipo en el contaba con jugadores como Escobar, Leonel Álvarez o el portero Higuita. Lograron alcanzar la final de la Copa Libertadores frente a Olimpia de Asunción, en la que, tras remontar un 2-0, fueron capaces de empatar y llegar a los penaltis. Aquí Higuita se convirtió en el héroe al parar cuatro lanzamientos y conseguir marcar uno. Por primera vez en la historia, un equipo colombiano se alzaba con la Copa Libertadores.

El éxito con el Atlético Nacional abrió la puerta de la selección a Maturana, y bajo su batuta Colombia volvió a un Mundial tras 28 años después de eliminar a Israel en el repechaje. En La Copa del Mundo de 1990 disputada en Italia, la calidad de hombres como Valderrama, Rincón o Redín, dejó boquiabiertos a los que no conocían su fútbol. Tampoco pasó desapercibido el excéntrico juego del portero Higuita. La importancia del acontecimiento sedujo a toda la población colombiana y, durante un mes el país se paralizó. Los disparos dejaron de sonar. La gente se concentraba frente a los televisores, orgullosos de su selección. Esperaban ver como su equipo se batía contra los mejores equipos del mundo. En el primer partido se impusieron al débil equipo de los Emiratos Árabes Unidos (2-0), pero perdieron contra una selección yugoslava que contaba con gente como Prosinecki, Stojkovic, Savicevic o Pancev. La clasificación para octavos pasaba por lograr un empate frente Alemania, que a la postre se alzaría con el título mundial. Matthaus, Klinsmann o Brehme no eran los mejores rivales para jugarse el todo por el todo. Sin embargo, La Tricolor no renunció a su fútbol de toque y controló el juego durante todo el partido. Aun así los alemanes se consiguieron adelantarse en el minuto 86 con gol de Littbarski. Colombia necesitaba un gol para seguir adelante, apenas quedaban minutos, pero el milagro se logró en el minuto 92.

Histórico gol Rincón a Alemania. 1990

Colombia estaba en octavos de final y el rival iba a ser otra de las sorpresas del mundial, Camerún. Fue un partidazo. Ambos equipos desplegaron un bonito juego y se llegó al final del partido con empate a uno. En la prórroga ocurrió lo que muchos predecían. René Higuita, que tanto había sorprendido con sus salidas hasta medio campo, perdió un balón fuera del área y Roger Milla lo tradujo en el gol de la victoria camerunesa. Colombia se despedía de un mundial en el que había dejado una huella imborrable.

La gran actuación del seleccionado permitió los traspasos de muchos de sus jugadores al fútbol europeo, incluso del propio Maturana, pero se volvió a confiar en el para la clasificación del mundial de 1994. Para entonces ya habían entrado en el equipo dos jóvenes delanteros que brillaban en Europa, Asprilla y Valencia. La selección tenía más experiencia y se mostraba más fuerte que en anteriores citas. El juego desplegado seguía siendo marca de la casa de Maturana y no tuvieron muchos problemas para lograr la clasificación como campeones del grupo sudamericano. La primera y única vez que La Tricolor lo consiguió y además sin perder ningún encuentro. Una clasificación que se coronó con un partido para la historia.

El 5 de Septiembre de 1993, solo 2 meses y cuatro días después de que Argentina los apease desde el punto de penalti en semifinales de Copa América (Argentina campeonó), los chicos de Maturana, se presentaron en el Monumental de Buenos Aires ante los Redondo, Simeone o Batistuta. Los peloteros argentinos fueron meros espectadores del mejor juego de la selección colombiana de su historia. La Fiebre Amarilla bailó a su gusto al combinado albiceleste.

Con Óscar Córdoba en portería, Valderrama, Rincón y Leonel Álvarez dirigiendo desde la media y con Asprilla y Valencia en punta sometieron a los argentinos sin piedad. 0-5 fue el resultado final de un espectáculo que trascendió a todo el mundo futbolístico. La primera parte fue igualada y el luminoso tan solo mostraba el gol de Rincón. En la segunda parte Colombia fue un ciclón ante el que Argentina se sintió impotente. Cuatro goles más para redondear la manita ante los pañuelos argentinos. Pañuelos para su selección pero también para el combinado cafetero por su impresionante despliegue de juego. Colombia al Mundial y Argentina a la repesca.

Maradona, que días antes había declarado “No se puede cambiar la historia, no se debe cambiar la historia: Argentina arriba, Colombia abajo”, aplaudió al seleccionado colombiano en pie desde la gradería. Esta victoria cafetera provocó la vuelta de El Diego a la selección albiceleste quien en los últimos 3 años solo había disputado un partido oficial con el combinado nacional, la Copa Artemio Franchi.

Colombia tocaba la gloria e iba al mundial de Estados Unidos como una de las candidatas a la victoria.

La euforia se desató en el país. Colombia partía como favorita en su grupo pero en el primer partido no pudo con Rumania (3-1 con Golazo Hagi mediante) y tampoco con la anfitriona Estados Unidos (2-1 con gol en propia puerta incluido). La victoria frente a Suiza (2-0) no servía más que para maquillar el fracaso y Colombia no era capaz de pasar de la primera fase.

Al volver a casa, el fútbol cafetero fue víctima de los peores males de la sociedad. Una discusión por el gol en propia puerta marcado por Andrés Escobar frente a Estados Unidos, terminó con el asesinato del defensa de Medellín.

La selección había dado ilusión y esperanza a la población colombiana pero no pudo escapar a la realidad del país, una realidad que lo sumía en la violencia.

El fracaso en La Copa Mundial y el asesinato de Escobar marcaron el final de la mejor generación de la historia del fútbol colombiano.

Durante un tiempo, Colombia creyó tener todo para ser la campeona del mundo, la Generación de Oro hizo soñar a un país entero. La caída en EEUU les hizo despertar de la forma más cruel de este sueño.

Colombia destroza a Argentina en el Monumental 0-5. 1993

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