Oliver Kahn

Oliver Kahn, el portero que daba miedo

Dicen que, de todos los futbolistas, lo que más sufren son los porteros. Solos ante el peligro, el más mínimo error será convertido en gol y azotado por el público, prensa, e incluso algunos compañeros. En cambio, sus grandes paradas solo durarán en la memoria unos escasos minutos. Por eso los porteros necesitan tener una gran personalidad y un toque de locura.

De Oliver Kahn sería imposible decir que le faltaba alguna de las dos. Más complicado sería decidir si le sobraba más personalidad o más locura. No obstante, su carácter le permitió ser uno de los mejores porteros de la historia.

“Cada gol en contra es para mí un insulto”.

kahn

Comenzó jugando en el equipo de su ciudad natal el Karlsruher SC donde destacó durante 7 años hasta que lo ficho el FC Bayern München. Aquí fue donde comenzó su leyenda. Tras ganar varios títulos nacionales, el Bayern ansiaba volver a ser el rey de Europa.

Cerca estuvo de lograrlo en la fatídica final de 1999. El equipo muniqués fue por delante durante todo el encuentro y dispuso de varios disparos a la madera para sentenciar el partido. Pero el Manchester United, consiguió darle la vuelta al partido en los dos últimos minutos en dos saques de esquina.

Pero Oliver Kahn deseaba llevar al Bayern de nuevo a la cima europea y lo consiguió dos años más tarde. El 23 de mayo de 2001 se enfrentaban los dos últimos subcampeones de Europa con ganas de resarcirse. Valencia y Bayern quedarían reflejados en la historia, en la final de los penaltis, donde prácticamente se redujo a un duelo entre porteros; Santiago Cañizares y Oliver Kahn.

El partido se decidiría desde el punto de penalti tras el 1-1 con el que finalizó el partido. Y ahí apareció la figura de Oliver Kahn. El Valencia se puso por delante en el marcador tras el error de Paulo Sergio, pero el cancerbero bávaro atajo la pena máxima de Zahovic igualando el marcador. En el cuarto penalti, Cañizares logró detener el lanzamiento de Anderson y dejaba al Bayern al borde del KO. Si el Valencia marcaba sus dos lanzamientos sería campeón. Carboni lanzó con potencia, pero la mano salvadora de Kahn y la inestimable ayuda del larguero permitían al Bayern seguir con vida. Tras varios lanzamientos convertidos llegaría la hora de Pellegrino, si Oliver conseguía detener el lanzamiento su equipo saldría campeón. Anticipándose al lanzamiento el guardameta alemán se lanzó a su derecha y detuvo con solvencia el penalti que devolvió la gloria al Bayern München 25 años después.

“Der Titán” como es conocido en Alemania también destaco por su enorme agresividad dentro y fuera del terreno de juego. El “bueno” de Kahn nos dejó numerosas imágenes de enfrentamientos con los delanteros rivales e incluso con sus propios compañeros haciendo gala de su fuerte personalidad.

Además, tuvo numerosas polémicas dialécticas, especialmente con el Real Madrid con el que se enfrentó en innumerables ocasiones. Un ejemplo de estos enfrentamientos se produjo en el año 2002 en cuartos de final. Tras ganar 2-1 el partido de ida, salió a la zona de prensa y calentó el partido de vuelta con las siguientes palabras: “Estos no me meten dos goles en el Bernabéu ni borracho”. Sin embargo, su soberbia le jugó una mala pasada y el conjunto blanco terminó llevándose el partido y la eliminatoria tras vencer por 2-0.

Su paso por la selección no fue un camino fácil. Fue convocado para los mundiales de 1994 y 1998 pero no participó en ninguno de ellos. Tampoco jugó ningún minuto en la Euro de 1996, donde Alemania salió campeona (a pesar de estar en el banquillo).

En la Euro 2000, llegaba como estrella consagrada y capitán del equipo a pesar de estar el inolvidable Lothar Matthäus. Alemania contaba con un equipo muy pobre, Matthäus tenía 39 años y seguía siendo una de las referencias. A parte de ellos solo destacaba un joven Michael Ballack, que por aquel entonces ya brillaba en el Bayern Leverkusen. El resultado fue el peor de la Mannschaft en las Eurocopas, eliminados en la fase de grupos con un solo punto.

Con una crisis institucional y tras haber jugado la repesca, Alemania se presentaba en el mundial de Corea y Japón (2002) con la intención de no hacer el ridículo. Pero Oliver Kahn ya era un líder tanto dentro como fuera del campo y siendo una estrella mundial, sabía que estaba ante una oportunidad de lucirse.

Los alemanes consiguieron hacer un equipo compacto y Oliver Kahn demostró porque era el mejor portero del mundo. Sus innumerables paradas y su liderazgo llevaron a la selección germana hasta la final de la copa del mundo.

Hasta entonces Kahn solo había recibido un gol en todo el torneo y era la esperanza alemana ya que Michael Ballack se perdería la final por tarjetas. Pero en esa final pasó lo que nadie podía creer, Kahn también fallaba. A pesar de que en la primera parte salvó a su equipo en varias ocasiones en el minuto 66 no pudo atajar un fuerte disparo de Rivaldo y Ronaldo no iba a desaprovechar la ocasión.

Un error que le costaba el mundial a su selección, pero Kahn dando muestras de su personalidad no buscó excusas y se echó la culpa de la derrota:

“No creo que pueda ser consolado. Estoy completamente seguro de que fue el único error que cometí en los siete partidos del Mundial. Y ese error fue brutalmente castigado.”

Y buscar una excusa no hubiese sido nada complicado, ya que Olvier Khan en el momento de recibir los goles estaba jugando con un ligamento de la mano rota. A pesar de ese error la FIFA le concedió el Balón de Oro del Mundial por su brillante actuación. La única vez en la historia que un portero recibió ese trofeo.

Para darle más mérito a ese trofeo cabe destacar que Ronaldo marcó 8 goles incluidos los 2 que le dieron el título a la canarinha y a pesar de ello, nadie discutió que el balón de oro debía ser para Oliver Kahn.

Kahn fue recibido como un héroe en Alemania y continuó ganando títulos en su país, pero nunca pudo resarcirse del mundial. Ya que en Alemania 2006 Jürgen Klinsmann, seleccionador nacional por aquel entonces, lo relegó al banquillo en favor de Jens Lehmann. Lo que provocó la ira de la afición y del propio Franz Beckenbauer que era el director deportivo de la Mannschaft. Alemania quedaría tercera en “su” mundial y quien sabe qué hubiese pasado si el mejor portero alemán de todos los tiempos hubiese estado bajo los palos.

Deja un comentario