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Vapuleo al Benfica, noches en las que “Balaídos era una fiesta permanente”

Las noches de absoluto ensueño dentro de las competiciones europeas llegaron a la ciudad de Vigo a finales de los 90. Un club modesto como el Real Club Celta de Vigo logró asombrar a Europa con su fútbol. Consiguió reunir en sus filas a jugadores de enorme talento que hacían las delicias de propios y extraños. Fútbol alegre, atractivo y arrollador. Así surgió la frase del titular, que fue pronunciada por el entrenador del equipo celeste una noche de fútbol mágico, y que refleja con exactitud el estado del club por aquellas fechas.

En la temporada 1998/99, durante la segunda participación de los vigueses en Europa (la primera fue en el 1971), el equipo celeste ya había dado que hablar tras golear al Arges Pitesti y eliminar a dos campeones de Europa como Aston Villa y Liverpool venciendo en ambas ocasiones en feudo británico. El sueño celeste se acabó en cuartos en el Velodrome de Marsella con un 2-1 que eliminaba a los gallegos. Era la semilla del EuroCelta que tendría su confirmación al año siguiente.

Comenzó la andadura en la UEFA en la 99/00 eliminando fácilmente a Lausanne y Aris de Salónica. Para la siguiente confrontación, el bombo decidió que el club olívico se enfrentaría a la escuadra más laureada de Portugal y doble campeón de Europa, el Benfica.

El partido fue denominado desde la prensa lusa como la “Batalla ibérica” ya que “As Aguias” llegaban al partido como líder de la liga portuguesa y el Celta era colíder de la liga española empatado a puntos con los vecinos de A Coruña. Se respiraba aire de partido grande. Perfume de noche histórica.

En esa noche de Noviembre de 1999, con el vetusto estadio de Balaídos  lleno hasta la bandera, el Celta barrió del césped al Benfica con un juego de otra galaxia y le endosó un severo varapalo que dejó la eliminatoria vista para sentencia.

Como era habitual en el equipo dirigido por Víctor Fernández, salió presionando en campo contrario e hilando jugadas de toque que no tardarían en dar sus frutos. Mostovoi, Makelele y Giovanella fueron tomando la batuta del centro del campo, y Gustavo López y Karpin empezaron a retar a los laterales por ambas bandas. Se dio comienzo a un recital de fútbol que acogotó al líder de la liga portuguesa.

El conjunto celeste llegaba al área cada vez con más peligro y al cuarto de hora, en una jugada que casi acaba en gol, el rechace fue controlado por Gustavo López con rapidez, y el defensor entró a por todas sin poder evitar el contacto con la pierna del argentino. Claro penalti que fue anotado por Karpin.

Este gol destapó definitivamente el tarro de las esencias futbolísticas de los célticos con Mostovoi de fantástico director de orquesta e inventor de pases inverosímiles. El Zar de Balaídos dio una lección magistral ante su ex equipo, en el que careció de oportunidades y, en el que solo disputó 9 partidos en los dos años que perteneció “Os Encarnados”.

A los 29 minutos, Makelele efectuó una magnífica jugada personal en banda derecha con el apoyo del ruso y anotó el segundo. La avalancha celeste no se quedó ahí. El Benfica se veía sobrepasado completamente e impotente ante las acometidas del equipo vigués.

Continuó el asedio y Karpin por dos veces tuvo opción de marcar antes de que Mario Turdó, delantero rudo, quizá la posición más débil de este Celta de ensueño, deleitara al público con su mejor gol con la casaca celeste. Una sensacional vaselina por encima del portero alemán Robert Enke tras un servicio medido, como no, de Aleksander Mostovoi.

Sin tiempo para celebrar el tercero, y ante los ocho mil portugueses que se habían desplazado a Vigo en completo silencio, el lateral izquierdo Juanfran, cabeceó con contundencia un perfecto saque de esquina de Mostovoi. Tres asistencias de gol del jugador de San Petersburgo en un colosal primer tiempo.

La primera parte se despidió con una sensación mágica y un Benfica vulgarizado por su rival. Todo un campeón de Europa estaba en la lona. 4-0 en el luminoso y quedaban 45 minutos para seguir disfrutando de una noche de leyenda teñida de azul celeste.

En la segunda parte más de lo mismo. Durante cinco minutos el Benfica apretó un poco más e intentó redimirse pero no bastó. “As Aguias” buscaron el desequilibrio por la zona del checo Poborski pero pronto el equipo celtiña le cortó las alas.

De nuevo Turdó anotó tras una contra y pase de la muerte de Gustavo  López. La afición asistía ojiplática a la exhibición que no cesaba de su equipo. Y no levantó el pie del acelerador el equipo gallego para lograr el sexto tras cabezazo de Karpin a saque de falta de Gustavo López.

El marcador reflejaba un 6-0 inaudito en el minuto 54 de partido. Resultado escandaloso. Resultado que mostraba la tremenda superioridad ejercida por un equipo desenfrenado en busca de la gloria.

La guinda la puso, como no podía ser de otra forma, un excelso Mostovoi, quien a su excelente partido y sus tres asistencias de gol añadía un tanto. El séptimo. Fue tras una jugada coral trenzada desde atrás, en la que intervienen Giovanella y Makelele para sacar el balón jugado, contactan con Valery Karpin en tres cuartos. Éste hace una apertura a banda izquierda preciosa, en donde aparece el “Cuervo” Gustavo López quien, como en los dos anteriores goles, pone un balón de oro, raso, de los denominados pases de la muerte para que el Zar Mostovoi aseste la puñalada definitiva al equipo luso.

Tras el séptimo, el Celta redujo un par de marchas, y el conjunto portugués se conformó con que el desastre no pasara a mayores proporciones. Se jugó la última media hora al son que marcaba el público vigués, que coreaba interminables posesiones entre olés como si de un coso taurino se tratase.

Final del partido y los jugadores celtiñas fueron agasajados con una tremenda ovación en la que también participó la “torcida” portuguesa. Esa noche el Celta mostró a Europa que el mejor futbol del continente estaba teñido de celeste.

RC Celta – SL Benfica (7-0)

Jueves, 25/11/1999 (21:30h)


Estadio Balaídos (Vigo): 32.000 espectadores.


RC Celta: Dutruel; Velasco, Cáceres, Djorović, Juanfran (Pablo Coira 66′); Makélélé, Giovanella, Karpin, Mostovoj (Tomás Hervás 75′), Gustavo López; Turdó (McCarthy 57′). Entrenador: Víctor Fernández.

SL Benfica: Enke; Andrade, Paulo Sérgio, Ronaldo, Ricardo Rojas (Bruno Miguel 53′); Calado (Chano 63′), Kandaurov (El-Khalej 46′), Poborský, João Pinto, Maniche; Nuno Gomes. Entrenador: Jupp Heynckes.

Árbitro: Paul Durkin (ING). Mostró tarjeta amarilla a Cáceres, Juanfran, Tomás, Andrade y Ronaldo.

Goles: 1-0 Karpin (p.) 16′; 2-0 Makelele 30′; 3-0 Turdó 39′; 4-0 Juanfran 42′; 5-0 Turdó 50′; 6-0 Karpin 54′; 7-0 Mostovoi 61′.

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